Hay una frase que todo dueño de negocio debe tatuarse: “Las ventas son vanidad, la utilidad es realidad, pero el efectivo es el rey”. Puedes tener el negocio lleno de gente y estar facturando millones, pero si al final del mes no tienes dinero en la cuenta para pagar a los proveedores, estás quebrado.
Esto pasa mucho cuando das crédito a tus clientes pero tus proveedores te cobran de contado. Estás “financiando” a otros con tu propio dinero. Aquí es donde un crédito de CreditGo! entra al rescate. Un crédito de capital de trabajo te permite tener ese “colchón” de dinero para que no detengas tu operación mientras esperas a que tus clientes te paguen.
No se trata de estar endeudado siempre, se trata de usar el crédito para que tu flujo de efectivo nunca se detenga. Un negocio sin efectivo es como un carro sin aceite; por más potente que sea el motor, se va a terminar desbielando.

